lunes, 26 de agosto de 2013

"APARTAMENTO 5, EL LÍO" CON BAJA CALIDAD TEATRAL

 
El elenco en escena

Escrito por: José Rafael Sosa
El teatro, aún cuando sea presentado en su forma más hilarante, la comedia, es una cosa seria. A juicio de estudiosos del arte dramático, no hay nada más serio que hacer reír. Porque lo grande no es lograr la risa en si misma de parte de un público, generalmente cómplice emocional de los ejecutantes, sino lograr la carcajada como resultado de un proceso de formación teatral que demanda muchas horas de ensayo, mucho tiempo de concentración, muchas jornadas de sacrificio en tiempo y pesos emocionales.
Hay pocas cosas tan serias como el compromiso del actor para con su público, exigencias que demandan una entrega que no tiene nada que ver con la hora de inicio de las carcajadas.
Tras ver Apartamento 5, la primera observación es la que confirma la necesidad de la risa lúdica, por el mecanismo que fuera y que pueda llevar la gente a desconectarse de una cruda realidad matizada por el incremento de la violencia y la criminalidad.
Esta pieza cómica tiene éxito en lograr la risa, en llevar un mensaje que se puede valorar como positivo, por la necesidad de reflexionar sobre la unidad familiar, la fidelidad o infidelidad, la ambición desmedida y el afecto verdadero, basado en el desapegarse de los bienes materiales y el dinero como fuente de provocación de las peores actitudes instintivas, hipócritamente simuladas. En ese sentido, se le puede recomendar que asista a las funciones de la comedia Apartamento 5, El Lío.
Pero…
Al tiempo de decirles que pueden acudir a Sala Ravelo para disfrutar del empeño teatral de los talentos de Telemicro y sus principales programas  de humor, es saludable resaltar que el ser actor demanda entrega profesional, estudio a fondo, ensayos hasta dejar la piel en las tablas a media noche.
Este es un teatro de facilismos que no es teatro. Josema Rodríguez puede dar mucho más, tanto en su labor de maestro de actuación y como productor.
Con las excepciones del propio Rodríguez, que tiene indudablemente la chispa que dan la inspiración y la experiencia, la hilarante actuación de Paco Vargas (Vecino), el magnífico gago que hace Miguel Pérez Santana  y los lances casi dramáticos de Jenny Blanco, al resto del elenco le falta recorrer tablas para lograr distanciar el teatro de las funciones escolares.

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